
Precalentar el horno a 170ºC con ventilador arriba y abajo.
Preparar los moldes: untarlos con aceite y colocando un círculo de papel vegetal en la base.
Colocar un tamiz sobre un cuenco y dentro la harina, el cacao en polvo y la levadura. Tamizar para eliminar los grumos y añadir al cuenco el azúcar. Mezclar todo con varillas normales hasta combinar los ingredientes.
En otro cuenco mezclar los huevos, el yogur y el aceite. Batir con varillas hasta combinar los ingredientes.
Añadir a los ingredientes húmedos el café recién hecho, aún caliente, poco a poco, sin dejar de mezclar, hasta tener una mezcla homogénea.
Verter los ingredientes húmedos sobre los secos, poco a poco, mezclando con varillas hasta tener una mezcla homogénea y sin grumos.
Repartir la mezcla entre los dos moldes preparados y hornear durante 40’ o hasta que al insertar un palillo no queden restos de masa enganchados.
Retirar los bizcochos del horno y dejar enfriar durante 10’ antes de desmoldar y dejar enfriar por completo en rejilla.
Es ideal hacer los bizcochos el día antes, para darles tiempo a reposar por completo y que sean más fáciles de manipular a la hora de decorar.
Puedes enfriar los bizcochos en la nevera, cubiertos en papel film para que no se resequen, y de esta forma serán muy fáciles de manipular luego.
Colocar en un cuenco el cacao en polvo y el agua caliente, mezclar hasta disolver el cacao y tener una especie de pasta de chocolate, reservar.
En un cuenco mezclar con varillas eléctricas el azúcar y la mantequilla blanda, hasta que estén cremosas y blanquecinas, unos 5’.
Añadir el queso crema y mezclar hasta incorporar.
Por último agregar a la mezcla chocolate fundido y la mezcla de cacao en polvo, mezclar todo hasta incorporar y tener una mezcla homogénea.
Dejar la cobertura tapada o dentro de un recipiente hermético.
Tip: si la cobertura se ha endurecido, puedes llevarla unos segundos al microondas a potencia mínima hasta que comience a ablandarse pero sin derretirse, mezclando bien con espátula para tener una consistencia untable.
Colocar un poco de la cobertura negra en la base del plato a servir y colocar encima una mitad del bizcocho. De esta forma la cobertura en la base hará que el bizcocho “se pegue” al plato y no se mueva luego.
Añadir unas 4 cucharadas de cobertura sobre el bizcocho y esparcir con una espátula.
Cubrir con la segunda capa de bizcocho y presionar suavemente para que quede firme.
Cubrir el bizcocho con el resto de la cobertura de chocolate, cubriendo los bordes y la superficie.
Puedes terminar el pastel con lo que más te guste, poner fideos de chocolate, de colores o fruta, o trocitos de chocolate pero a nosotros nos gusta hacer unos remolinos de chocolate con la espátula para un acabado rústico pero elegante.
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